El Club Deportivo Mirandés ha logrado una merecida victoria (2-0) ante la UD Ourense en el estreno del equipo esta temporada en el Estadio Municipal de Anduva.
Un doblete de Iker Unzueta en la primera mitad ha bastado para que el equipo de Antxon Muneta empiece como buen pie de local, siga cogiendo sensaciones y deje atrás la derrota en Cáceres de la primera jornada.
Casi tres mil personas se han citado en el feudo rojillo después de varios meses y con la ilusión, no solo de volver a ver a su equipo, sino también de ver el estreno de la nueva Tribuna Principal, la cuál ya está por fin abierta a los aficionados.
Esta ilusión se incrementó después de ver como salió el equipo local. Y es que el Mirandés, muy agresivo desde el principio, consiguió dominar desde los primeros minutos a los visitantes.
Tanto fue así que en el minuto 11 un extraordinario centro de Markel Lozano enganchaba la cabeza de Iker Unzueta y ponía el 1-0 ante el delirio de los aficionados rojillos.
El Mirandés estaba jugando a lo que ellos querían y así se notaba sobre el campo. Es cierto que con el paso de los minutos el dominio no fue tan claro, pero la superioridad de los rojillos era evidente.
De nuevo Unzueta, en el minuto 34, firmaba un doblete con un buen gol después de otro gran centro de Markel Lozano, quien firmaba su particular doblete de asistencias.
Es de rigor decir que el Ourense también pudo igualar la contienda antes del 2-0, pero Jesús Ruiz sacó una buena mano para evitarlo.
Los de Muneta comenzaba a dejar pinceladas de lo que quería el entrenador vasco sobre el terreno de juego. Jugadores como Riki, Raúl Martínez o Uzkudun poco a poco van dejando destellos del nivel que pueden mostrar.
Tras el paso por vestuarios el conjunto gallego intentó dar un paso adelante y el encuentro estuvo mucho más igualado que en la primera mitad.
Con el paso de los minutos el físico comenzaba a flaquear, más aún con los casi 40º que ha registrado Miranda de Ebro este sábado.
Los rojillos jugaron a lo que tenían que hacer con 2-0. Controlar el balón, no tomar riesgos y si podía ser, marcar más goles para evitar sustos.
De hecho, con la entrada de jugadores como Rodri Val o Dorrio, el Mirandés pudo y debió aumentar distancias, pero faltó ese acierto de cara a finalizar las jugadas y la mayoría de disparos iban directos a las manos del guardameta visitantes.
Finalmente, el Club Deportivo Mirandés consiguió tres importantes puntos para afrontar dos salidas consecutivas. Una la próxima semana a Mérida y la siguiente a Irún.





























