Entre risas y mucha curiosidad, ocho niños y niñas saharauis han sido recibidos la mañana de este viernes en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Miranda de Ebro.
Las sonrisas se atisbaban en unos pequeños que durante unas semanas consiguen escapar de la dura realidad que se viven en los campamentos saharauis y las altas temperaturas que durante estos meses sufren.
Lo hacen bajo el amparo del programa ‘Vacaciones en Paz’ , organizado por la Asociación Burgalesa Amigos del Pueblo Saharaui, y que desde hace 25 años ha dado la posibilidad a cerca de 200 niños y niñas de llevarse una experiencia que guardarán en sus corazón, al igual que lo harán sus familias de acogida.
Algunos de ellos hablan ya perfectamente castellano, otros no tanto e incluso uno de ellos apenas conocía el idioma. Sin embargo, hay un idioma universal y es el de la mirada. Y muchos de ellos rebosaban alegría.
Más cuando han recibido un obsequio por parte de Aitana Hernando, alcaldesa de la ciudad, quien ha presidido el acto de la mano de parte de la Corporación Municipal, así como de Marián Rocandio, organizadora del programa ‘Vacaciones en Paz’ y Eduardo Heras, presidente de la mencionada asociación.
«La situación en los campamentos cada vez es más complicada, vivir allí es un desafío tremendo y por supuesto que nos gustaría todavía poder sacar a muchos más niños y niñas saharauis de ese tórrido desierto que en verano supera los 50 grados de temperatura» , subrayaba Rocandio.
La organizadora ha querido también poner el foco en que «cada vez es mucho más complicado buscar encontrar familias de acogida» , puesto que «no salen de la noche a la mañana, hay que hacer un trabajo previo, hacer actividades de sensibilización» .
Desde la asociación han agradecido la presencia y la colaboración del Ayuntamiento, pero han vuelto a lamentar que «no tenemos un acceso gratuito a la piscina como teníamos antes» o «unas plazas que antes solíamos tener en la biblioteca» .
En este sentido, Rocandio ha remarcado que ‘Vacaciones en Paz’ no solo es «un programa solidario de verano» , sino que es también «una llamada a la responsabilidad política, a la denuncia constante y el compromiso por una causa que sigue marcada por el exilio, la ocupación y el olvido institucional» .






























