El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha ratificado la pena de diez años de prisión al hostelero mirandés que abusó sexualmente de una menor el pasado año 2017.
Igualmente, el TSJ le prohíbe acercarse a la víctima a una distancia inferior a 500 metros durante 15 años, mientras que al finalizar su periodo en prisión deberá estar 5 años en libertad vigilada.
Los hechos se remontan al pasado año 2017 cuando la víctima, acompañada de 2 amigas, estuvieron bailando en el establecimiento del acusado hasta su momento de cierre, donde este último le invitó a varios chupitos.
Tras salir del local, una de las tres amigas se encontraba indispuesta y volvieron a entrar al bar a pedir un vaso de agua. En ese momento, el hostelero preguntó a la víctima si quería subir a ver el piso de arriba.
Allí, esta se encontraba afectada por las bebidas alcohólicas que había ingerido durante la noche y el hostelero, aprovechándose de su estado, la cogió por los brazos, le dio la vuelta, la colocó frente a la barra del bar y abusó sexualmente de ella.
Así lo recoge la sentencia, la cuál específica que la víctima sufrió a consecuencia de estos hechos un síndrome ansioso-depresivo, con tratamiento farmacológico.
El TSJ ha ratificado dicha condena después de probar varios hechos y versiones, por ejemplo, el testimonio de la propia víctima.
«Su seguridad a la hora de declarar; la concreción de los hechos; su claridad expositiva; el lenguaje gestual cuando verbalizó el momento de la penetración que padeció; su contención emocional con sus pausas para intentar no llorar y tratar de continuar el relato; o, en fin, su seriedad expositiva» , subraya la sentencia.
Asimismo, también pone en valor las declaraciones de las amigas de la víctima, quienes informan que «tras estar un tiempo dentro salió con cara shock, con “cara de situación” y diciendo que se fueran, que no quería estar ahí, que al verla ya se intuía lo que había pasado» .
«Es cierto que acude a la Comisaría de Policía casi cuatro años más tarde de la noche en la que dijo haber sufrido la agresión sexual denunciada; pero es preciso entender que en este momento acababa de alcanzar la mayoría de edad –no tenía aún quince años en el momento de suceder los hechos- y que en aquélla época no supo, probablemente, como actuar, confesando en su declaración ante el Juez de Instrucción que entonces no dijo nada por miedo a no ser creída y por auténtica vergüenza» , indica asimismo la Audiencia.































