El Club Deportivo Mirandés jugará la temporada que viene en Primera Federación. Lo hará tras caer cruelmente este pasado domingo frente al CD Leganés por 1-0.
Una derrota difícil de digerir. Y es que los rojillos jugaron un gran partido y consiguieron ponerse hasta dos veces por delante del marcador. Sin embargo, y como ha ocurrido toda la temporada, los árbitros no dejaron al Mirandés ganar el partido.
Lo cierto es que no se puede achacar al colectivo arbitral el descenso de este año. El exilio a Mendizorrotza, el bajo rendimiento de muchos jugadores, los cambios de entrenadores o la mala fortuna en muchos partidos. Un cúmulo de cosas que han condenado al Mirandés.
No obstante, todo esto no quita que las decisiones arbitrales se hayan cebado con el Mirandés y es que, aunque a muchos les duela, una ciudad de 36.000 habitantes tiene el mismo derecho a jugar en el fútbol profesional que una ciudad de 300.000 habitantes.
Las lágrimas de los aficionados rojillos no son más que el fiel reflejo de una afición que estará con el equipo en las buenas y en las malas. En Segunda División o en Primera Federación. El Mirandés es un sentimiento que perdura de generación en generación y los rojillos se levantarán. Como siempre han hecho.
Nadie pensaba que el Mirandés llegaría con vida a la última jornada, pero los jabatos nunca se rinden y el conjunto de Antxón Muneta se plantó en Leganés dependiendo de sí mismo. Si ganaban, se salvaban. Las cuentas estaban claras.
Y los rojillos salieron al césped con muchísima personalidad. Lejos quedaban las cuarenta y un últimas jornadas. Solo importaba ganar en Butarque y los jugadores bien eran conocedores de ello.
Bajo esta premisa, el Mirandés comenzó el partido aguantando las embestidas de un Leganés que salió a por todas. Ante 12.000 personas, los pepineros nunca pensaron que se jugarían la permanencia en la última jornada y buscaron adelantarse en el marcador desde bien pronto.
Aún así, los rojillos aguantaron los primeros minutos y poco a poco fueron haciéndose dueños del balón. Tanto fue así que en el minuto 10 pudieron adelantarse en el marcador cuando un centro de Javi Hernández hizo que uno de los centrales locales mandara el balón al travesaño al intentar despejar.
Un chute de confianza que hacía crecer las posibilidades rojillas y que metía el miedo en el cuerpo al conjunto de Leganés. Los visitantes lo sabían y había que ir a por el primer gol.
Nadie dijo que sería tarea sencilla y el Leganés bien pudo adelantarse llegada la media hora de encuentro cuando Bauzá la sacó prácticamente en la línea de gol.
Los minutos pasaban y poco antes del descanso Salim, uno de los mejores ayer, adelantaba al Mirandés de cabeza. Explosión de alegría en Miranda de Ebro, pero que el árbitro iba a chafar cuando indicaba fuera de juego de Novoa en el centro previo.
Un fuera de juego muy justo y en el que, una vez más, no favorecía al cuadro jabato. Ambos equipos se marchaban 0-0 al túnel de vestuarios con todo por decidir en la segunda mitad.
La segunda parte comenzó con una muy buena ocasión para los locales, pero Juanpa estuvo muy acertado y sacó el balón con una gran parada.
Solo unos minutos después se iba a producir una jugada que quedará para el recuerdo de la nefasta actuación arbitral de anoche. Salim volvía a adelantar a los rojillos, pero el fuera de juego semiautomático anulaba el gol.
Otro jarro de agua fría para el Mirandés. Pasaron varios minutos hasta que la realización decidió poner la repetición. Una repetición surrealista en el que se marcaba fuera de juego al tener Salim el hombro adelantado. Un hombro que poco se parecía al del extremo mirandés.
Durante los siguientes minutos el control fue absoluto por parte de los rojillos. El Leganés muy nervioso y el Mirandés consciente de que podía hacer mucho daño. Sin embargo, el fútbol a veces puede ser muy cruel y en la única llegada del conjunto local en la segunda parte Álex Millán adelantaba al Leganés.
Un gol que hizo mucho daño al Mirandés y que, aunque quedase media hora de encuentro, hizo que los visitantes dejarán de tener el control del partido.
A partir de ahí poco más se puede añadir. El Mirandés confirmó su descenso a Primera Federación. Una temporada para olvidar. Los rojillos volverán, como siempre lo han hecho. Y lo harán de la mano de una afición que es lo más valioso que tiene este club. En las buenas estarán, pero en las malas mucho más.





























