Los más pequeños están llamados a heredar la ciudad de Miranda de Ebro y con ella multitud de elementos que conviven con nosotros desde hace años y años. Sus edificios, sus paseos, sus monumentos y, como no, el río Ebro, quien da nombre a la ciudad y quien marca la separación entre la parte nueva y vieja.

Lo cierto es que en el río Ebro conviven multitud de animales y vegetales que durante siglos han dotado a este río de vida. Algunas de estas especies aún perviven en sus aguas, mientras que muchas de ellas, con el paso de los años, han ido desapareciendo.

Y en gran parte ha sido la evolución de la humanidad la que poco a poco ha ido mermando la vida de estos ríos. Bien por la contaminación de sus aguas o bien por la suciedad que inunda en muchas ocasiones sus orillas.

No obstante, la recuperación de esta vida, que durante tantos años fue la protagonista de los ríos, aún es posible y recae en las nuevas generaciones el saber cuidad de ella y el concienciarse sobre cómo hacerlo.

Bajo esta premisa, cerca de un centenar de alumnos de tercero y cuarto de primaria del colegio Sagrados Corazones se han citado en el Anfiteatro la mañana de este viernes para conocer la vida de los ríos y para poner su granito de arena recogiendo los restos de basura que se divisan en sus orillas.

La jornada, organizada por la Confederación de Asociaciones Empresariales y la plataforma de Queremos Ríos Vivos, ha contado con la participación de Félix Martínez de Lecea, quien ha explicado a los niños allí presentes la cantidad de animales que viven por y para el río.

Nidos, culebras, calaveras de animales, plumas, almejas. Una cantidad de objetos que, sin duda, han captado la atención de los niños, quienes no han podido evitar hacer sus preguntas.

«Fundamentalmente que entiendan que la ciudad se llama Miranda de Ebro. Y en Miranda además tenemos la ventaja de que tenemos cuatro ríos que rodean nuestra ciudad. Y hay que cuidarlos» , explicaba Teba Hernández, de Queremos Ríos Vivos.

El objetivo no es ni más ni menos que ahondar en esa labor de concienciación y es que «han nacido aquí, hay que cuidarlo, hay que quererlo, cuando uno quiere lo que tiene, lo cuida» .

Desde Queremos Ríos Vivos admiten que «los vertidos al río Ebro han disminuido» , pero «aún así se pueden apreciar cada cierto tiempo cuando das un paseo» .

«En la superficie, se suelen ver grasas, se suelen ver aceites colorantes, espumas. Y todo eso, pues se ve que la biodiversidad, los animales, la fauna, las especies autóctonas de Miranda, pues van desapareciendo» , añadía Hernández.

No solo el Ebro, sino que el Oroncillo «tiene un problema ahora de coloración» y en colación, desde Queremos Ríos Vivos ya han pedido al Ayuntamiento un análisis químico para poder saber de donde viene este problema.

La jornada ha continuado con una pequeña excursión a las orillas del río Ebro donde los niños han recogido una basura de la que, al terminar, se hará una especie de mascota con toda ella.

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