La fragilidad defensiva condenó un Club Deportivo Mirandés que cayó frente a la UD Almería por 4-2. Un partido donde demostró que sigue muy vivo y que luchará por sus opciones de permanencia hasta el final de la temporada, aunque a veces parezca que no les dejen.
Los goles en propia puerta y, de nuevo, un penalti muy discutido al final del encuentro a favor de los locales marcaron un choque que deja a los rojillos a tres puntos de los puestos de salvación.
Era obvio que iba a ser un partido muy complicado y es que la diferencia entre ambos equipos era muy grande. Mientras el Mirandés apura sus opciones por salvarse, el Almería tiene a tiro ascender a Primera División. Sin embargo, los partidos hay que jugarlos y los rojillos demostraron que pueden plantar cara a cualquier rival.
Y eso que el partido comenzó de la peor manera posible. Solo habían pasado cuarenta segundos desde que el partido había comenzado cuando Leo Baptistao adelantaba a los locales con un gran gol.
Jarro de agua fría para un Mirandés que veía como se ponían las cosas cuesta arriba muy pronto. Sin embargo, supieron reaccionar rápido y solo dos minutos después un centro de Medrano se colaba en la portería de Andrés Fernández para marcar uno de los goles de la temporada y poner el empate en el marcador.
Esto es la liga Hypermotion y el partido se había vuelto loco. Ambos equipos se intercambiaban golpes y cada vez que llegaban a la portería contraria causaban un enorme peligro.
Tanto fue así que en el minuto 16 el Almería iba a volver a adelantarse en el marcador tras una pobre acción defensiva del conjunto de Miranda de Ebro y en el que Juan Gutiérrez se marcaba en propia puerta.
Poco duró la alegría para los locales puesto que solo dos minutos después Novoa centraba y Salim El Jebari ponía el empate a 2 en el marcador. No se había cumplido ni veinte minutos de partido y ya se habían marcado hasta 4 goles.
La primera parte continuó en la misma sintonía y el partido era un ida y vuelta, más propio de un play-off que de una jornada de liga. Los rojillos estaban plantando cara y llegaron al descanso con mejores sensaciones que el rival.
Tras el descanso las cosas seguían prácticamente igual y ambos conjuntos seguían creando peligro en ambas áreas. Lo cierto es que el Mirandés, al contrario de lo que en un principio se pensaba, estaba haciendo mucho daño al Almería, pero no conseguía efectividad a la hora de finalizar las jugadas.
Juanpa volvió a demostrar los grandes reflejos con los que cuenta y sacó un impresionante balón que a punto estuvo de meter en propia puerta Jorge Cabello.
Sin embargo, solo unos minutos después, no pudo evitar el gol en propia puerta de Medrano, el cuál ponía el 3-2 en uno de los mejores momentos de los rojillos sobre el campo.
A partir de entonces el físico empezó a pasar factura y el Almería se adueñó poco a poco de la posesión con la intención de dormir el partido.
El Mirandés lo seguía intentando, pero cada vez le costaba más y Muneta introdujo varios cambios con la entrada de Tamarit, Pablo Pérez o el canterano Julen.
El partido llegó con 3-2 a los últimos minutos y con la posibilidad de que el Mirandés apretase y rascase un empate de uno de los campos más complicados de la categoría, pero el colegiado se aseguró de que eso no fuera así.
Y es que, ya en el minuto 89, indicó un penalti de Juanpa sobre Morcillo, a pesar de que en la repetición se viera claramente como el portero tocaba balón y no al jugador.
Los locales ponían el 4-2 y el partido llegaba a su fin. A pesar de la derrota lo que está claro es que el Mirandés sigue muy vivo y, pase lo que pase de aquí a final de temporada, la afición puede sentirse muy orgullosa de como el equipo sigue dando la cara y luchando por la permanencia.

































