El Club Deportivo Mirandés desperdició este pasado martes una oportunidad de oro para engancharse a la pelea por la salvación. Y es que los rojillos empataron a 1 con el Albacete en un encuentro que tenían prácticamente controlado.

Con este punto el Mirandés ve como se le acaba el tiempo y a falta de nueve jornadas por jugarse, la salvación comienza a ser algo que se antoja extremadamente complicada.

Lo cierto es que el equipo de Antxón Muneta cuajó una gran primera parte, pero en la segunda se hundió y un innecesario penalti de Ali Houary permitió al Albacete sumar un punto.

Tras sumar un punto en Córdoba, el Mirandés quería hacerlo bueno y conseguir una victoria en casa. Y así lo demostró desde el primer minuto de partido porque los rojillos salieron con las ideas muy claras y dominando el partido desde el principio.

Unax volvía a la titularidad y junto a Carlos Fernández, quien se notó que no estaba al 100%, y Salim, amenazaban con mucho peligro la portería defendida por el exrojillo Raúl Lizoain.

Si bien es cierto que los locales dominaban la posesión y llegaban al borde del área, les costaba traducir esto en oportunidades y, como lleva pasando toda la temporada, la puntería no estaba fina.

Sin embargo, cuando pasan este tipo de cosas, la solución puede llegar a través de jugadas individuales y Javi Hernández, en el minuto 36, adelantaba a los rojillos en el marcador tras una extraordinaria internada en el área rival.

El Mirandés se adelantaba con merecimiento en el marcador porque el Albacete apenas tuvo ocasiones en la primera mitad. El conjunto visitante, con la permanencia prácticamente asegurada, no conseguía crear peligro a Juanpa.

Así se acabó la primera mitad y los rojillos buscarían aumentar la ventaja en la segunda, aunque las cosas no iban a salir como Antxón Muneta deseaba.

Y no sería porque el Mirandés pudo marcar el segundo nada más reanudarse el encuentro. Carlos Fernández tuvo una extraordinaria ocasión, pero pecó de egoísmo y su disparo fue directamente a las manos de Raúl Lizoain,

Con el paso de los minutos el conjunto de Anduva empezó a hundirse en su campo y, al igual que en muchos partidos de esta temporada, el físico empezó a fallar y las piernas no respondían.

Ante tal situación, Muneta optó por realizar varios cambios y entraron al terreno de juego jugadores como Selvi, Ali Houary y, ya al término del partido, Iker Córdoba y Martín Pascual.

La defensa rojilla resistía, pero en el minuto 88, De Ena Wolf, curiosamente del colegio aragonés, pitó un polémico penalti a favor del Albacete. Jefté no fallaba y ponía el 1-1 ante la decepción de los casi 3.000 espectadores de Anduva.

Ali Houary tuvo una ocasión en el minuto 95 y el Mirandés pidió penalti sobre Javi Hernández poco antes. Sin embargo, el encuentro finalizó con 1-1 y con un Mirandés al que se le agotan las oportunidades para salir del pozo.

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