El Mirandés ha desaprovechado la tarde de este domingo una ocasión de oro para enlazar la segunda victoria consecutiva y reengancharse con los puestos que otorgan la permanencia en la categoría.
La falta de acierto y la buena actuación del portero visitante ha propiciado que la AD Ceuta se haya llevado los tres puntos de Anduva en una derrota que deja muy tocado al cuadro rojillo.
Salía el conjunto de Antxon Muneta muy motivado, a pesar de las bajas de Carlos Fernández, Pablo Pérez, Mickael Malsa y Sergio Postigo, y es que tras la victoria en Huesca, el equipo podía dar un importante pase adelante y meterse de lleno en la pelea.
El comienzo de partido fue bastante tranquilo con el balón muy disputado y con pocas ocasiones para ambos conjuntos, quienes trataban de controlar el balón e imponer su idea de partido.
Los locales intentaban llegar a campo contrario mediante las internadas de Javi Hernández, mientras que los visitantes probaban suerte con Bodiger o Salazar, aunque este último tuvo que retirarse lesionado cerca de la media hora de juego.
Quien no estuvo nada acertado, pudo marcar hasta cuatro goles, fue Siren Diao, quien tuvo el primero sus botas en el minuto 34, pero su disparo se fue muy cerca del palo.
Si perdonas lo pagas y la AD Ceuta enfrío Anduva cuando en el minuto 43 Marcos Fernández desataba la alegría para los visitantes y ponía el 0-1 justo antes del descanso.
La segunda mitad comenzó con la entrada de Alberto Marí por Maras. Un cambio que evidenciaba el planteamiento ofensivo que los rojillos iban a plantear en lo que restaba de partido.
Y lo cierto es que tuvieron oportunidades de sobra para empatar, pero daba la sensación de que jugase lo que se jugase el balón no iba a entrar. Bien por la buena actuación del portero del Ceuta o bien por la increíble falta de acierto de la delantera rojilla.
Siren Diao volvió a fallar incomprensiblemente otra ocasión casi al comienzo de la segunda mitad, aunque los visitantes también pudieron ampliar distancias con una larga y elaborado jugada, pero el balón se marchó al larguero.
Volcado ya al ataque, los rojillos empujaban y empujaban. Muneta dio entrada a Salim, pero era imposible. Por más que lo intentasen, el balón no entraba.
La expulsión de Aisar antes de ser sustituido, por perder tiempo y recriminar algo al árbitro, puso la esperanza en los aficionados rojillos, pero no iba a ser suficiente.
Así el Mirandés perdió una oportunidad de oro de lograr la victoria y se queda a ocho puntos de la permanencia. Una distancia de puntos cada vez más complicada de salvar.































