Fue lunes, un día laborable, a las 20:30h, con el frío de una noche de febrero y con el equipo en lo más bajo de la tabla. Unas condiciones para nada atractivas, pero si algo caracteriza a la afición del Club Deportivo Mirandés es que nunca le deja solo.

Y los rojillos ayer consiguieron una victoria que no solo deben ser tres puntos, sino que tiene servir como impulso para subir hacia arriba y dejar todo de aquí a final temporada.

Con un Carlos Fernández estelar, el Mirandés consiguió doblegar por 2-1 a un Málaga que llegaba como el equipo más en forma de España y es que los andaluces llevaban la friolera de seis partidos consecutivos ganando.

Si bien es cierto que durante los primeros minutos los visitantes llevaron la batuta del encuentro, incluso tuvieron un palo, el equipo comandado por Antxón Muneta pronto consiguió dar un pase adelante y poco a poco se hacía con el mando del encuentro.

Un control que a punto estuvo de convertirse en el primero del encuentro con un muy buen disparo de Javi Hernández, pero que repelió con una gran parada el exrojillo Alfonso Herrero.

La faena la culminó Carlos Fernández quien no falló en su cita con el gol y consiguió adelantar al equipo de Miranda de Ebro pasados los veinte minutos de encuentro. Anduva creía y era el momento de dar un paso adelante.

La primera parte continuó con avanzadas por parte de los dos equipos, los malacitanos intentaban acercarse a la portería de Juanpa, pero lo cierto es que la defensa rojilla estuvo francamente seria, con Maras, el recién llegado, totalmente adaptado.

Así las cosas llegaron al descanso con victoria momentánea para el conjunto jabato, pero con todo decidir en una segunda parte que se aventuraba larga.

A pesar de que precisamente el segundo tiempo comenzó con una muy buena ocasión de los locales pronto la cosa se iba a torcer y los fantasmas del pasado iban a volver a merodear por Anduva.

Una serie de rechaces y una desafortunada salida de Juanpa hizo que el Málaga empatara el partido. 1-1 y a remar otra vez. Aún quedaba mucho por delante.

Y es que, muy al contrario de otras ocasiones, el Mirandés no se dejó llevar por el gol en contra y se lanzó al ataque. Solo valía ganar y los jugadores lo sabían.

Javi Hernández, quien se está convirtiendo en una de las sensaciones de los rojillos, estuvo a punto de marcar uno de los goles de la temporada de falta, pero su disparo se marchó al larguero.

Los minutos pasaban y el Mirandés se merecía el gol. Y llegó con un penalti a favor tras un saque de esquina. Una pena máxima muy protestada por los aficionados del Málaga.

Y lo cierto es que fue un penalti discutido, pero que han pitado al equipo de Miranda de Ebro continuamente a lo largo de la temporada.

Anduva contuvo la respiración y Carlos Fernández no falló. Un gol que valió los tres puntos y que sirve para que equipo y afición crean. La situación es muy complicada, pero nada es imposible. Y más para el Mirandés.

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