Son muchos los que se acuerdan de jugadores como Pablo Infante, Haritz Mújica o Alain Arroyo en aquel Mirandés que deslumbró a media España llegando a unas semifinales de Copa del Rey.
Y son bastantes los que saben que quien ponía los balones a esos magníficos jugadores era aquel centrocampista con el 7 a la espalda y con Muneta de apellido.
Pues bien, ha sido él, quien trece años después, ha vuelto a marcar el corazón de la hinchada después de hacerse cargo de forma interina del equipo y lograr la primera victoria como local del Club Deportivo Mirandés esta temporada.
Los rojillos vencieron la lluviosa noche del viernes por 2-1 al Sporting de Gijón tras remontar con goles de Carlos Fernández y Gonzalo Petit.
No iba a ser un partido sencillo porque los visitantes, ayer de fosforito, no conocían la derrota después de la llegada de Borja Jiménez. Un viejo conocido de la afición jabata, ya que con él se logró el ascenso a segunda división hace ya siete años.
El partido comenzó muy disputado. Ocasiones para ambos equipos. Tamarit tuvo la primera para los jabatos, mientras que Dubasin trataba de adelantar a los asturianos.
Lo cierto es que Yañez, portero visitante, fue de los más destacados de la primera mitad y solo el colegiado iba a conseguir desigualar el marcador.
Fue él quien indicó un penalti más que riguroso y es que todo Mendizorrotza sabía que si eso se producía en el centro del campo no señalaría ni falta.
Dubasin no fallaba y ponía por delante a los asturianos. Cuando mejor estaba el Mirandés, las cosas volvían a ponerse en contra y ahora tocaba remar.
El delantero, muy abucheado por el público local, tuvo la oportunidad de poner el 0-2, pero el partido finalmente se fue al descanso con ventaja por la mínima para el Sporting.
Bajo el diluvio de Vitoria-Gasteiz la segunda parte arrancó con un Mirandés muy bien plantado y con todo dispuesto para lograr la igualada lo antes posible.
Un empate que por fin iba a conseguir después de una sucesión de errores de la defensa asturiana y en el que Carlos Fernández iba a poner el 1-1 en el videomarcador.
Los rojillos querían aprovechar ese empuje tras el gol y aunque no consiguieron esa ventaja sabían que estaban siendo superiores y que necesitaban esa pizca de suerte para adelantarse.
Muneta dio entrada a jugadores como Gonzalo Petit o Ismael Barea a sabiendas de que el partido estaba entrando en su fase final.
Finalmente fue el uruguayo quién con un impresionante disparo iba a poner el 2-1 y con el que toda Miranda de Ebro iba a desfogarse después de un inicio de temporada tan complicado.
Victoria fundamental para los rojillos, la primera en casa, y que sirve para volver a reengancharse a los puestos que marcan el limite del descenso. Ahora a por el Burgos CF.






























