Derrota muy dura la que ha sufrido el Club Deportivo Mirandés ante el Deportivo de La Coruña en Mendizorrotza. Hasta cinco han sido los goles que ha encajado el conjunto rojillo en un encuentro para olvidar.
Una defensa muy blanda, un centro del campo sin ideas y una delantera con falta de acierto. Ante un equipazo, pero el Mirandés hoy no ha estado sobre el verde.
Los primeros minutos fueron buenos y los rojillos proponían cómodos sobre el campo, pero poco a poco se fueron desvaneciendo sobre el campo para acabar sometidos por el conjunto gallego.
La defensa comenzaba a conceder balones y Yeremay, Mella y Luismi Cruz no iban a desaprovecharlo.
Y entonces , en el minuto 15, Luismi Cruz logró el primer tanto con una bonita vaselina en la que nada pudo hacer Nikic.
Duro golpe para el conjunto rojillo, quién no conseguía enlazar jugadas y crear peligro en la portería deportivista. Tanto fue así que el propio Cruz puso el 0-2 en el minuto 38.
Un varapalo que pudo ser peor porque el 0-3 pudo haber llegado perfectamente antes del descanso, pero la suerte recayó del lado rojillo y el marcador se fue con el 0-2 al descanso.
Fran Justo intentó mover el partido al descanso y dio entrada a jugadores como Pablo López y Marino Illescas. Este último, a pesar de un grave error que pudo costar el 0-3, llevó la batuta del juego rojillo.
Mendizorrotza está claro que no es Anduva, pero rugió cuando Bauzá recortó distancias y la esperanza llenó los corazones de los más de 3.000 aficionados rojillos que se dieron cita en Vitoria.
No obstante, no era el día y la suerte no iba a estar del lado del conjunto rojillo porque solo unos minutos después, Eddahchouri iba a marcar el 1-3 y dejar prácticamente sentenciado el partido.
A partir de entonces el conjunto rojillo estuvo inoperante sobre el terreno de juego, hasta el punto de que el Depor iba a marcar dos goles más y dejar el marcador en un duro 1-5.
































