El proyecto antirriadas planteado en la calle Ronda del Ferrocarril sigue dando que hablar. Y en la reunión informativa entre Ayuntamiento y vecinos celebrada en la Casa de Cultura se pudo notar el claro descontento que existe entre estos últimos.

Cerca de 200 personas se citaron en la instalación municipal para escuchar de primera mano las explicaciones que tenían que dar tantos los técnicos municipales, como los representantes políticos bajo las figuras de Pablo Gómez, 1º teniente de Alcalde, Guillermo Ubieto, concejal de Urbanismo, Servicios y Barrios, así como Adrián San Emeterio, edil de Obras.

Cabe recordar que la, ya polémica, obra plantea crear una válvula antirretorno y un pozo de alivio de bombeo, aunque la acción contra la que claman los vecinos es la elevación de un muro en la acera entre el cruce de Ronda del Ferrocarril y calle Arenal.

La reunión, que duró más de dos horas, comenzó con las intervenciones de los dos técnicos municipales y de Guillermo Ubieto. Su objetivo residía en poder dar a conocer de primera mano las acciones a los vecinos.

Sin embargo, el ambiente se notaba caldeado y estaba claro que el descontento predominaba entre los vecinos, tal y como se constató en el turno de ruegos y preguntas, donde hubo todo tipo de intervenciones.

Si bien muchos de ellos estaban de acuerdo en que implantar válvulas antirretorno o pozos de alivio eran medidas que sí se podían implantar, las verdaderas discrepancias llegaron en la elevación del muro.

Algo que prácticamente todos los vecinos rechazan y en la que plantean otro tipo de medidas como realizar las obras en la calle Leopoldo Lewin o limpiar el río.

En este sentido, los vecinos también criticaron la forma de actuar del Ayuntamiento, dado que consideran que esta reunión se tenía que haber realizado antes y que no se ha comunicado de la manera correcta a los vecinos afectados en la calle Ronda del Ferrocarril.

Así lo constataban los recurrentes aplausos que se oían en la sala tras la intervención de muchos vecinos que afirmaban que esta obra «condenaba al barrio» y pedían al Consistorio que defendiesen sus intereses porque «para eso os hemos votado» .

Desde el Consistorio admitían que se podía haber mejorado la comunicación, pero recalcaban que se habían cumplido todos los trámites legales y que se había expuesto el proyecto, así como se había cumplido el periodo de alegaciones.

Tantos los ediles como los técnicos municipales recogieron las inquietudes de los vecinos y se comprometieron a trasladarlas a la Junta de Castilla y León y la Confederación Hidrográfica del Ebro, pero no pudieron prometer que esta obra se pararía, ya que estos fondos europeos o bien van a dicha obra o bien se pierden.

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