Una vez que tenían asegurada la zona cortaban el cable de comunicación física de la alarma de la sucursal y cambiaban el bombín de la puerta principal, lo que provocaba el salto de la misma, momento en el que se ocultaban hasta que llegara personal de seguridad a realizar la comprobación.

Tras las verificaciones, visualizadas por los investigados a través de las cámaras, accedían a la entidad con la nueva llave, inhibiendo al mismo tiempo los sistemas de alarma con el fin de evitar una conexión inalámbrica y destruyendo los medios de grabación.

Una vez en el interior de los bancos atacaban la caja fuerte mediante el uso de pinzas hidráulicas profesionales o de radiales para sustraer el efectivo y abandonaban el lugar rociando la sucursal con productos de limpieza o extintores para intentar eliminar los posibles restos biológicos.

Especialistas en conducción y en apertura de cajas fuertes

Una vez que los investigadores iniciaron las pesquisas pudieron comprobar que los líderes de la organización criminal elegían para los asaltos a un número determinado de entre seis y ocho personas entre los que contaban con especialistas en conducción y en apertura de cajas fuertes altamente profesionalizados.

También contaban con personas encargadas de la adquisición/preparación de herramientas y material empleado en los robos.

Los autores de los hechos dedicados a la conducción utilizaban vehículos de alta gama, previamente robados y con matrículas “dobladas”, que escondían en lugares de seguridad como garajes tipo “box”, naves o fincas aisladas.

Los utilizaban hasta que los creían “quemados”, todo ello con el fin de no ser identificados y evitar una posible investigación. Posteriormente, una vez que consideraban que podrían haber sido detectados por los investigadores, los despiezaban y vendían en el mercado negro.

Antes de cometer los robos establecían una base de operaciones en la misma zona donde iban a llevar a cabo el asalto, trasladándose desde sus domicilios hasta viviendas rurales de alquiler donde ocultaban los vehículos que iban a emplear, planificaban el robo y en las que se repartían el botín antes de regresar a sus residencias habituales.

Una vez identificados y localizados los integrantes de la estructura criminal se estableció un dispositivo conjunto en Madrid y Alicante que ha permitido llevar a cabo, de forma simultánea, la detención de nueve personas relacionadas con la trama: seis en Alicante y tres en Madrid.

Durante el dispositivo se han realizado once registros domiciliarios –Alicante (8) y Madrid (3)– y siete en garajes –Alicante (6) y uno en Madrid– en los que se han intervenido más de 100.000 euros, tres armas de fuego, inhibidores frecuencia y localizadores de sistemas GPS, herramientas para cometer los robos (radiales, pinzas hidráulicas sustraídas, elementos de cerrajería) y cinco vehículos de alta gama sustraídos.

La investigación ha sido dirigida por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de Tudela (Navarra).

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