Archivo: Registro de la vivienda

Hoy ha comenzado en la Audiencia Nacional el juicio a Pompeyo González, el jubilado residente en Miranda de Ebro que envío varias cartas explosivas a varias instituciones. La Fiscalía pide para él una pena de 22 años de cárcel por un delito de terrorismo con resultado de lesiones.

El juicio ha comenzado con la intervención de uno de los agentes de Policía Nacional que investigó al jubilado antes de su detención.

Este ha afirmado que Pompeyo podría haber sabido que estaba vigilando dos días antes de su detención, por lo que habría podido aprovechar para eliminar pruebas.

«Empezó a andar para arriba y para abajo, no descarto que viera algo», ha declarado el agente, quien además ha afirmado que la destrucción de algunas pruebas podría haber sido tarea sencilla, ya que estas eran «muy pequeñas».

Pompeyo fue detenido con cinco y diez clavos muy grandes. Este «los tiró a una bolsa de basura», que más adelante fue recuperada.

Otro de los agentes que ha declarado ha explicado que Pompeyo descargó manuales para la elaboración de explosivos y consultó vídeos de una persona que envió paquetes de este tipo.

Respecto a estos envíos, uno de ellos fue dirigido a la Embajada de Ucrania. Una de las trabajadoras también ha declarado en el juicio. «Vi que había como plástico por el recinto de la Embajada y un sobre», ha explicado la misma.

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