Foto: @odvphoto

La segunda edición, más bien “una primera con mayor dificultad” como relata Ramiro Molinero, del Miranda Urban Festival dejó un balance positivo para la Asociación Amigos de Rafael Izquierdo. La afluencia respondió a lo esperado y el nivel de los conciertos también cumplió con las expectativas, de forma que en mente de la organización ya se encuentra seguir progresando y mejorar en 2023.

La Fábrica de Tornillos fue escenario de los platos fuertes del festival. / @mirandaurbanfestival – @odvphoto

Para entonces quedan por definir las fechas (la primera edición, en 2019, se celebró en mayo) y algún detalle más, aunque la semilla ya está plantada y parece que echa raíces vigorosas. “Miranda necesita un festival de estas características, con estilos diferentes a los que se pueden disfrutar en el Ebrovisión”, asegura Ramiro Molinero. Recuerda el miembro de la organización que en la ciudad del Ebro no solo no había un festival con música rap, hip hop, punk rock… sino que apenas había conciertos. “La gente tiene ganas de disfrutar de esta música también y ahí están los datos”, añade.

Finalmente se congregaron, entre el viernes y el sábado (mayor afluencia) algo más de 1.200 espectadores, de los que la mitad llegaron de fuera de la ciudad. Un dato del que se hace una lectura muy positiva. Más si cabe teniendo en cuenta que el festival se celebraba en unas fechas ‘complicadas’: en otoño, tras un verano plagado de música por todo el país, un mes después del Ebrovisión y poco más de quince días después de las fiestas de Altamira. “Sabíamos que era una edición atípica y que estamos en crecimiento”, argumenta Molinero.

Un instante del concierto de Nativa, cuyo cantante acudió con la camiseta del Mirandés. / @mirandaurbanfestival – @odvphoto

De esta forma, la apuesta de la Asociación Rafael Izquierdo y La Agencia es seguir adelante y organizar una tercera edición del Miranda Urban Festival. “Aunque siempre hay cosas que mejorar, sí tenemos claro que queremos que sea un festival joven, como ha sido este, para un público diferente al de Ebrovisión”, dice. A partir de ahí, toca sacar conclusiones de lo vivido y escuchado estos días. “Siempre escuchamos los consejos que recibimos. La experiencia es importante, pero el festival se hace entre todos, no solo desde la organización, puesto que aunque podamos tener una idea más o menos clara, es el público quien manda y quien nos tiene que orientar por dónde tirar”, concluye.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí