Agustín Herrero, que cumple una condena de 21 años por al asesinato en octubre de 2017 de su mujer en Turiso (Álava), compareció ayer en la Audiencia Provincial de Burgos como imputado por la agresión que sufrieron en los días previos dos mujeres en Miranda de Ebro. La Fiscalía y la Policía sostienen que Herrero golpeó con un martillo en la cabeza a dos mujeres para ‘enmascarar’ el asesinato que estaba a punto de cometer, algo que el acusado ha negado. La geolocalización de su teléfono móvil y las cámaras de seguridad de zona, sin embargo, sitúan al hombre en el lugar de los hechos.
Cuando se cumplen cinco años de la primera de las agresiones realizadas con un martillo, de forma sorpresiva y sin aparente relación con la víctima, Agustín Herrero se sentó en el banquillo de los acusados. Solo respondió a las preguntas de la Fiscalía (declinó responder a la acusación particular de la Asociación Clara Campoamor y su abogado no le interrogó) y lo hizo para negar los hechos. La Fiscalía le acusa de dos delitos de tentativa de asesinato por los que le pide 32 años de cárcel (16 por cada víctima) que la acusación particular eleva a 40 por existir el agravante de género.
A pesar de que la defensa afirma que no existen pruebas de que fuera Herrero quien cometió las agresiones que, según el forense, podrían haber causado la muerte a las mujeres (que tienen graves secuelas en ambos casos, por lo que además de cárcel se solicitan 43.000 y 30.000 euros de indemnización para las víctimas), la Fiscalía se mostró convencida de que fue Herrero quien cometió las agresiones con el único objetivo de distraer la atención cuando apareciera muerta su mujer, algo que se produjo el día 3 de octubre. La primera de estas agresiones se produjo en la noche del 27 de septiembre y la segunda en la mañana del 3 de octubre. En ambos casos, al azar y tras deambular el agresor por la zona hasta encontrar a una ‘víctima’ propicia, según el relato de la Fiscalía.
Una vez que Herrero tuvo dos acciones que achacar a la acción de un ‘perturbado’ que pudieran orientar las miradas hacia otro posible autor, mató a su mujer en su domicilio para llevarla hasta Miranda y abandonar allí el cuerpo, según relató el Ministerio Fiscal.
Esta teoría se confirmaría por la geolocalización del móvil del acusado, que le sitúa en la zona en los momentos en los que se produjeron las agresiones, así como por las grabaciones de las cámaras de seguridad del entorno. La Policía aseguró que estas imágenes muestran a un hombre que por actitudes y gestos encaja con Agustín Herrero, mientras que el acusado aseguró que si estaba en Miranda en esos momentos era por simple casualidad y que se debía a motivos laborales y al hecho de que acudiera mucho a la ciudad al trabajar ahí su mujer.
Frente a las penas solicitadas por Fiscalía y Asociación Clara Campoamor, la defensa solicitó que se absuelva a Herrero al no existir pruebas (no se halló el arma ni ADN en las víctimas) sino únicamente “indicios”. En cualquier caso, de ser “culpable”, estimó que la condena debe ser por lesiones.

































