La pandemia de la Covid-19 obligó a los españoles y a todo el mundo a hacer esfuerzos impensables. A renunciar a su vida social por completo durante semanas, a limitarla al máximo durante meses y a evitar las aglomeraciones también durante meses para limitar en la medida de lo posible los contagios. Eso hizo que Miranda de Ebro (la totalidad de municipios) no tuvieran fiestas en 2020 y que fueran una sombra de lo habitual en 2021. En este 2022, gracias a la campaña de vacunación, los pueblos han podido lanzarse de nuevo a las calles a vivir las fiestas, a disfrutar, a transmitir su alegría. Miranda de Ebro no ha sido una excepción.
Ya en junio la ciudad del Ebro pudo recuperar sus fiestas de San Juan del Monte. Y ahora, en estos primeros días de septiembre, ha recuperado sus festejos patronales, los de la Virgen de Altamira. Lo ha hecho, además, inmediatamente después de la celebración del 20 aniversario del festival Ebrovisión, lo que ha sumido a la ciudad en el jolgorio y la alegría durante dos semanas. Dos semanas que anoche pusieron su punto y final tras el día grande de las fiestas patronales, emotivo y esperado.
El día, en el que además de la Feria de Tapas no faltaron los actos lúdicos y las representaciones artísticas de todo tipo convocadas tanto por la Concejalía de Festejos del Ayuntamiento como por las asociaciones y peñas locales (la alcaldesa, Aitana Hernando, volvió a destacar la importancia del ‘tejido asociativo’ de la ciudad en el éxito de los festejos), tuvo como es habitual dos platos fuertes. El primero, la misa en la iglesia de Santa María, cita obligada para representantes de asociaciones y autoridades políticas, aprovechada por muchas de ellas para reivindicar a sus partidos a ocho meses de las elecciones municipales (y quién sabe si autonómicas) y a catorce de las generales.
Borja Suárez, junto a Irene Cortés, Roberto Saiz y Javier Lacalle, entre otros, encabezó la expedición del Partido Popular, que puso el foco en la necesidad de un “cambio” en la política mirandesa y nacional. Enfrente, el PSOE, con Luis Tudanca y David Jurado arropando a Aitana Hernando y su equipo de Gobierno pusieron el énfasis en los “fracasos” de la política regional frente a la buena gestión local y nacional. Cuestión de interpretaciones.
El portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento, Sergio González, aprovechó también para recordar el interés de su partido para ofrecer más y mejores servicios a la ciudad y a la comarca.
Por la tarde la mirada se alejó de las autoridades para ponerse sobre los ciudadanos, los verdaderos protagonistas de las fiestas. El desfile de carrozas regresó a las calles tras tres años y congregó una vez más a miles de mirandeses, ávidos de disfrutar de uno de los puntos fuertes de Altamira, que tuvo una decena de propuestas muy aplaudidas. “Los carroceros han puesto una vez más todo su empeño en que el desfile sea un éxito”, alertaba Aitana Hernando, satisfecha por haber logrado que Miranda disfrutara de unas fiestas “participativas y con actos para todos los públicos y gustos”. La primera edil destacó, igualmente, el relevo generacional que representan, por ejemplo, la Comparsa de Gigantes y Cabezudos y que garantizan el futuro de las fiestas.
Una participación alta en la que ha ganado peso Las Noches de Altamira, destacó la regidora, que puso este acto como ejemplo de la apuesta por la cultura como nexo de los festejos. Y fue precisamente la música, tras la exhibición de fuegos artificiales (tras el ‘chasco’ de la noche del domingo) la que puso el punto y final a las fiestas con el concierto de los locales Menda Lerenda en la calle Cantabria. Punto final a Altamira 2022, pero punto y seguido a la historia de las fiestas patronales mirandesas a ejemplo del ‘pobre de mi’ de los sanfermines. 2023 ya en el horizonte y la esperanza de no tener que volver a aparcar en muuuucho tiempo las fiestas patronales como la Covid-19 obligó.





























