La construcción de la nueva Biblioteca Municipal Cervantes es un logro que se concibió para poder satisfacer las necesidades de la población mirandesa en cuanto a disponer de un espacio de estudio «moderno, eficiente, confortable y accesible», tal y como indicó la alcaldesa de Miranda, Aitana Hernando, semanas antes de su puesta en marcha definitiva. De hecho, las primeras valoraciones realizadas por los mirandeses indicaban la aprobación general de estas nuevas instalaciones municipales.
Sin embargo, desde su apertura el pasado mes de mayo se han sucedido diversas quejas relacionadas la falta de servicios aún por cubrir, como podría ser la conexión Wifi de la que carece aún el edificio y que tan necesaria es para sus usuarios.
Varios usuarios están descontentos con el nuevo horario de verano establecido para la biblioteca, que va desde las 09:00 a las 14:00 y de 16:00 a 18:00 de lunes a viernes, estando cerrada a lo largo de fin de semana. Para ellos, estas horas de apertura son insuficientes ya que, por ejemplo, impiden a los opositores que trabajan poder realizar sus estudios una vez que salgan de sus respectivos empleos, según denuncia una usuaria a través de la red social Facebook.
Acusan al Consistorio mirandés de únicamente preocuparse por dar prioridad a las épocas de exámenes que afectan a estudiantes de Educación Secundaria, Bachillerato o estudios universitarios; dejando a las personas que tienen que estudiar en épocas menos comunes, como puede ser el verano, sin poder realizar esos estudios en la biblioteca municipal.
Además, afirman que no se ofrece ningún tipo de alternativa ya que ni el albergue municipal Fernán González ni la Casa de Cultura ofrecen ya estos servicios de sala de estudio.
Por todo ello, reclaman al Ayuntamiento que busque una solución a esta situación y se permita a los ciudadanos poder disfrutar de este servicio público en cualquier momento del año.
Una situación única en el entorno
Si se compara la situación vivida en Miranda con la nueva biblioteca con las que están presentes en ciudades del entorno como pueden ser Burgos, Vitoria o Logroño; estas también cuentan con un horario de verano que limita las horas en las que se ofrece el servicio.
Pese a ello, en dichas localidades siempre hay al menos un centro bibliotecario que mantiene un horario similar al que tiene durante el resto del año. Así, de las 11 bibliotecas públicas que tiene Burgos, dos de ellas cuentan de lunes a viernes con un horario que, pese a ser de verano, se mantiene hasta bien finalizada la tarde (21:30). Son las bibliotecas de los Centros Cívicos San Agustín y Río Vena.
Fuera de la provincia, ciudades como Vitoria o Logroño también mantienen una sala de estudio abierta durante toda la tarde los días de entre semana, hasta horas próximas a las 21:00 horas. En el caso de la capital alavesa, la sala de estudio de la Biblioteca de Ibaiondo se mantiene abierta de lunes a domingo hasta las 20:30 horas; mientras que la Biblioteca de La Rioja es la única que se mantiene abierta por las tardes de verano en Logroño (hasta las 21:00 horas).
































Gracias por darle la visibilidad que se merece esta situación tan injusta.