El Museo del Ferrocarril, que finalmente se ubicará en la pedanía de Ircio ya está cerca de poder abrir definitivamente sus puertas a todos los amantes del mundo ferroviario.

Julio Armando García, propietario de la colección e ideario de este proyecto, confía en poder abrirlo este mismo año, aunque no tiene prisa «después de haber estado tantos años con ello». Y es que únicamente se encuentra a la espera de «una última maqueta que esperamos que llegue a lo largo del mes que viene» para completar la colección.

Alrededor de 15.000 piezas y diversos materiales conforman lo que para García han supuesto «38 años de dedicación, de cambiar y comprar piezas, visitar anticuarios , ferias y de muchos viajes» para acabar teniendo su propia colección.

En dicho museo se pueden encontrar completas colecciones de los más variados objetos relacionados con el mundo ferroviario, como taquillas con diferentes compostores y armarios de billetes de cartón del siglo XIX, teléfonos de todas las etapas, uniformes, gorras, maquetas, placas identificativas, faroles y marquesas, billetes y folletos antiguos, mapas y un largo etcétera.

Para García, este proceso de búsqueda y recolección de materiales hubiera sido imposible de no haber contado con una pasión por los trenes que heredó de su padre y por el apoyo de su mujer e hijo.

Este Museo del Ferrocarril III Generaciones, cuyo nombre hace referencia a la pasión compartida por el padre de Julio, su hijo y él mismo; se encuentra instalado en un edificio de Ircio de dos plantas con más de 240 metros cuadrados repletos de piezas de trenes, maquetas, uniformes y demás material relacionado con el mundo ferroviario.

Un museo que pudo haber estado en Miranda

Si algo le pesa a Julio Armando García, más allá de no haber podido conseguir alguna pieza o colección específica, es no haber podido levantar su proyecto de museo en Miranda de Ebro, su ciudad.

«Mi primera opción y mi ilusión siempre ha sido Miranda, llevo 16 años luchando porque la ciudad cuente con un museo dedicado al ferrocarril«, detalla. Sin embargo, las trabas y «la falta de interés» presentadas por los dos últimos equipos de Gobierno instaurados en el Ayuntamiento alargaban excesivamente la puesta en marcha de este proyecto, por lo que García decidió instalarlo definitivamente en la pedanía de Ircio. «Si somos dos actores y uno no quiere, pues es imposible», asevera.

Así, ante las complicaciones y la falta de apoyo institucional se optó por dirigir el proyecto hacia Ircio, donde hace dos años comenzó la colocación de materiales.

Para García la consecución de este proyecto en la ciudad hubiera supuesto «un espaldarazo» para sectores como la hostelería, que se vería beneficiada de los visitantes externos a Miranda que se acercasen a conocer el museo. En ese sentido, pone de ejemplo el acto celebrado con motivo del 150 aniversario de la llegada del tren a Miranda, que atrajo a 600 personas, de las cuales «unas 400 venían de fuera».

Pese a todo, García se encuentra muy satisfecho porque «mi meta, mi objetivo y mi ilusión era poder abrir un museo del ferrocarril y lo he conseguido», concluye.

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