A apenas una semana de que comiencen las fiestas de San Juan del Monte, la hostelería mirandesa espera con ganas unas jornadas que supondrán un claro «aliciente» para los negocios después de los duros años que ha supuesto el coronavirus.
Así lo afirma el presidente de la Asociación de Hosteleros Altamira, Pepe Rey, quien insiste en que el hecho de tener «la seguridad de que vas a trabajar, algo que no teníamos estos años» ayuda a mantener la ilusión y las ganas.
Pese a todo, el exceso de ganas por volver a disfrutar de esta festividad se pueden tornar en algo negativo. «Esperamos que la gente se comporte», afirma Rey, al tiempo que afirma que entre los hosteleros hay cierto miedo «porque la gente va a salir con muchas ganas y esperamos que se acuerden de nosotros, tengan paciencia a la hora de pedir y saber estar«. De esta forma, considera Rey, «todos podremos disfrutar de San Juan, la gente y los hosteleros«.
El presidente de la Cofradía de San Juan, Álvaro de Gracia, declaró recientemente que la hostelería de la ciudad tendría «mucho peso» durante el desarrollo de las fiestas. A este respecto, Rey considera que esto siempre es así ya que esta fiesta está vinculada a la hostelería y a los bares. «Nosotros somos los que animamos las calles entre acto y acto de las fiestas, completamos el programa», asevera.
Sobre la posibilidad de otro año sin poder celebrar las fiestas de San Juan del Monte, el propietario de La Corrala declara que eso habría sido «un mazazo terrible» y definitivo para muchos bares de Miranda. «No quiero ni imaginármelo», declara.
La falta de camareros, el mayor problema
La falta de camareros se está convirtiendo en el mayor problema que se están encontrando los empresarios hosteleros a la hora de planificar el trabajo de las fiestas.
Generalmente esta situación suele derivarse de los bajos salarios o las jornadas de trabajo impuestas en este tipo de puestos, pero esta vez hay otra causa más: «los que están aquí han dicho que quieren disfrutar de la fiesta, se aúnan las dos cosas», asegura el presidente de los hosteleros.
Para paliar esto, muchos establecimientos se han visto obligados a «tirar de familiares y amigos para rellenar los huecos de personal», así como de multitud de trabajadores procedentes de Burgos que estarán detrás de las barras durante las Fiestas de San Juan del Monte.
Esta situación no es algo exclusivo de Miranda, sino que afecta a municipios de todo el país. «Cuando lleguen fiestas como San Pedro en Burgos, La Blanca de Vitoria o San Fermín lo notarán también», augura Rey.































