La nueva oferta curricular para la educación secundaria obligatoria (ESO) publicada por el Ministerio de Educación ha levantado muchas discrepancias en el seno de la Junta de Castilla y León.

La desaparición de asignaturas como la filosofía, los cambios realizados en el temario de historia o la absolución de las notas numéricas (se limitará a decir si la nota es suspenso, aprobado, notable o sobresaliente) han sido algunas de las principales críticas que ha tenido este nuevo plan educativo.

Por todo ello, desde la Junta se ha anunciado que la región no se sumará a la nueva ordenación académica.

Según Carlos Fernández Carriedo, consejero portavoz en funciones del Gobierno de Castilla y León, el organismo autonómico hará uso del margen de decisión que la comunidad tiene para incorporar materias al currículum, de forma que se mantengan estas dos materias tal y como están en el momento actual. Esta decisión se toma para «compensar el error del Gobierno», comenta Carriedo.

De esta manera, la filosofía se mantendrá como asignatura obligatoria en la ESO de Castilla y León y el temario de historia mantendrá la información relativa a eventos como la Revolución Francesa o la Conquista de América.

«Apostamos por el mérito»

En lo que respecta a la retirada de las calificaciones numéricas a la hora de valorar el desempeño de un alumno, la Junta de Castilla y León también muestra sus discrepancias en lo que consideran «un ataque a la calidad» de la educación, según ha declarado el propio Carriedo, ya que, según él, los estudiantes saldrán «peor preparados para enfrentar los problemas de la vida real».

«Apostamos por una educación de calidad y equidad, pero también basada en el mérito y el esfuerzo de las personas», concluye el portavoz en funciones de la Junta.

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