«Las agresiones físicas sufridas por los profesionales sanitarios de Castilla y León aumentaron un 30% en 2021 con respecto a los datos registrados en el 2020 a causa de la pandemia.»
Así lo denuncia la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), con motivo de la celebración, mañana 12 de marzo, del Día Europeo contra las Agresiones en el Ámbito Sanitario.
Este sindicato recuerda que, en Castilla y León, de los 287 incidentes y 444 profesionales que sufrieron agresiones verbales o físicas, entre enero y septiembre de 2020, se pasó a los 404 incidentes y 444 profesionales agredidos en el mismo periodo de 2021, según el último informe del Observatorio de Agresiones de Sacyl.
Los últimos datos oficiales de la Junta son del pasado 15 de diciembre de 2021, que recoge lo ocurrido hasta el 30 de septiembre; advirtiendo CSIF que la tendencia del incremento de agresiones se ha mantenido durante 2022. Una situación “de la que llevamos advirtiendo a la Consejería de Sanidad, desde los primeros brotes de la pandemia. Y eso que los profesionales tenían tal carga de trabajo que no tenían tiempo de denunciar, o que las visitas han estado restringidas e, incluso, en determinados periodos, los centros sanitarios han prohibido las visitas”, subraya CSIF, apuntando que “muchos incidentes son provocados por familiares”.
El tipo de agresión más frecuente sigue siendo la verbal/gestual, con un 81%, frente a la física. Pero esta última cada vez es más frecuente, y se ha incrementado un 30% en 2021 respecto al año anterior, conforme a los datos del Observatorio de la Junta.
Además, CSIF advierte de una «clara influencia machista» en estos comportamientos, al ser las trabajadoras mujeres quienes sufren la gran mayoría de estas agresiones, un 83,8% del total: “La falta de igualdad de género también se ve reflejada en el ámbito sanitario”, lamenta María José San Román, portavoz del sector de Sanidad de CSIF Castilla y León.
Entre las medidas que demanda dicho sindicato, están «una mejor planificación y organización sanitaria, con el aumento de plantillas«. También se piden cambios normativos y administrativos para los agresores; campañas de concienciación; personal de seguridad en los centros de salud, dando prioridad a los más conflictivos; puesta en marcha del Botón SOS; planes efectivos contra las agresiones; o respaldo jurídico y apoyo psicológico a los profesionales agredidos y afectados.
“Es incomprensible que aumenten las agresiones, cuando los y las profesionales del ámbito sanitario han puesto su salud, incluso su vida, al servicio de los pacientes”, concluye San Román.































