La Policía Local se enfrentó, en la madrugada del pasado viernes, a una situación entre dantesca y cinematográfica. Un conductor que conducía de manera temeraria por la ciudad a punto estuvo de chocar con ellos, después se dio a la fuga y acabó abandonando el coche para emprender la huida a pie, aunque con la mala suerte de dejarse el móvil olvidado.

Fue a las 1.14 horas, según el parte oficial del cuerpo, cuando recibieron el aviso de que, en la intersección de la calle Río Ebro con Cantabria, un coche estaba realizando maniobras peligrosas, por lo que acudieron con celeridad al lugar para, en un principio, tratar de dar el alto al vehículo.

El vehículo circulaba a gran velocidad y en su recorrido invadía de manera constante el carril contrario, lo que suponía un peligro evidente para cualquier otro vehículo que pudieran encontrarse e incluso para posibles transeúntes. Cuando la patrulla dio el alto al conductor, este prosiguió e incluso los agentes tuvieron que realizar una maniobra evasiva para evitar el choque.

Comenzó entonces una persecución en la que la Policía Local hizo uso de las luces de emergencia y de la megafonía solicitando al piloto que detuviera el coche, pero el conductor hizo caso omiso y continuó con su fuga.

En un momento dado de la misma el conductor decidió parar y abandonar el coche, saliendo a la carrera. La Policía, entonces, identificó a dos pasajeras que se encontraban en el interior del vehículo, indicando las mismas que del conductor no conocían más que su nombre. El piloto se había dejado olvidado su teléfono móvil en el interior, lo que facilitó su localización. La patrulla pudo identificarle al no llevar mascarilla, y comprobó que el teléfono móvil que había quedado abandonado en el coche es de su propiedad.

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