Miranda vuelve a salir a la calle para exigir que los hosteleros «sean escuchados»

«No somos el problema, somos la solución». Este ha sido el grito más escuchado este jueves en la manifestación convocada por los hosteleros de Miranda de Ebro, y en la que han participado cerca de medio millar de personas, según la organización. La marcha, la segunda de estas características tras la implantación del toque de queda en la ciudad, pretende visibilizar la situación del sector y exigir ayudas directas y más apoyo por parte de las administraciones públicas.

A las 11:00 horas la manifestación ha comenzado frente al punto de información de la Junta en Miranda, para recorrer las principales calles del centro y concluir frente al ayuntamiento, en la Plaza de España. Los mirandeses, armados con pancartas, cacerolas, panderetas y con la frustración de no poder abrir sus negocios, han mostrado su malestar tras la aplicación de unas restricciones que les abocan «a la ruina total».

«Somos seguros, queremos trabajar» o «El 15% de los bares no volverán a abrir», son solo algunas de las frases que se podían leer en las pancartas. Y es que tal y como ha explicado en su manifiesto la Asociación de Hosteleros Altamira, representante de todos estos negocios en Miranda, lo único que quieren es «ser escuchados».

En el manifiesto también aseguran que pese a las últimas restricciones que afectan al sector, donde no se ha demostrado su relación con el aumento de casos, éstos siguen aumentando.

Desde la asociación aseguran que es la tercera vez que presentan este documento a la administración autonómica para mostrar su disconformidad con el trato que está recibiendo el sector en los últimos meses. Y es que consideran que las nuevas medidas adoptadas por la Junta de Castilla y León y el Gobierno central, han provocado nuestro cierre «a coste cero».

En este sentido se preguntan cuándo llegarán las ayudas directas al sector, y una solución que garantice su supervivencia. «Hemos cerrado por la salud pública pero, ¿Quién hace algo por nosotros? «, se preguntan los hosteleros. Tampoco entienden por qué el Gobierno y la Junta no han reunido a la patronal para estudiar medidas y ayudas compensatorias a este cierre, como sí están haciendo en otros paises europeos.

Por eso exigen la puesta en marcha de un plan de rescate con soluciones urgentes que incentiven y protejan a los miles de negocios que no pueden hacer frente a sus gastos fijos. Exigen de esta manera ayudas directas, exenciones en las cuotas de la seguridad social, exenciones en el pago de los suministros y del IBI, así como un plan de choque para el pago del alquiler y una prestación para los autónomos sin tener en cuenta «clausulas absurdas».

«Sentimos que nos toman el pelo y queremos que se nos escuche. Somos hosteleros y queremos trabajar», ha asegurado la mirandesa Laura Domínguez, gerente del Acero Gastrobar y miembro de la asociación. También ha aprovechado para agradecer a los proveedores y distribuidores, afectados también de manera indirecta por este cierre, su presencia en la manifestación.

En la capital burgalesa, cerca de 1.000 personas han participado en la manifestación convocada por la Federación Provincial de Empresarios de la Hostelería de Burgos.

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