La Guardia Civil ha investigado a G.M.F., de 45 años de edad, como presunto autor de los delitos contra los Recursos Naturales y el Medio Ambiente y contra la Salud Pública.

La investigación comenzó después de que el pasado mes de febrero una patrulla del SEPRONA detectara, en una localidad de La Bureba, unos residuos aparentemente procedentes de construcción y demolición, restos entre los que –a simple vista- se encontraron mezclados lo que parecían ser pequeños trozos de placas uralita, material peligroso para el que se requiere el preceptivo plan especial de retirada y tratamiento posterior, por la presencia de amianto.

Los agentes, además de recoger muestras para su análisis, abrieron una investigación, conociéndose que los escombros allí acumulados eran el resultado de la demolición de unas edificaciones antiguas, en estado de ruina desde años atrás.

Se localizó e identificó al titular del solar y también al responsable de los trabajos allí llevados a cabo. Las indagaciones aclararon que la explanada quería ser utilizada como estacionamiento para vehículos y aperos agrícolas; el responsable de las obras propuso reutilizar los escombros triturados obtenidos de la demolición para la solera, como material de relleno, si bien no separó el fibrocemento, encontrándose porciones de este material en la mezcla final.

Las pesquisas realizadas destaparon numerosas irregularidades, como por ejemplo que los operarios y el propio empresario carecían de Equipos de Protección Individual (EPI’s) contra los riesgos derivados de la exposición al amianto durante el trabajo.

El resultado de los análisis practicados confirmó la presencia de fragmentos este material esparcido y mezclado con el escombro. Un informe posterior emitido por la Unidad Técnica de la Unidad Central Operativa de Medio Ambiente de la Guardia Civil apercibe del peligro que suponen estas fibras en suspensión para la salud de las personas, los propios empleados y el empresario, presente durante los trabajos.  

Las diligencias instruidas han sido entregadas en el Juzgado de Instrucción de Briviesca y Fiscalía de Medio Ambiente.

Para la gestión y eliminación de este residuo -ya desaparecido del mercado-, se necesita un permiso adecuado ya que en su proceso de fabricación se usaba de manera habitual y principalmente el amianto, componente este de alto riesgo para el Medio Ambiente y la salud de las personas.

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